Nuevos comienzos

Vaya tontería de título. Si es un comienzo, tiene que ser nuevo. No hay comienzos antiguos, los hubo, pero no los hay.

He movido mis divagaciones de sitio y ahora tengo dominio propio. Esto es una consecuencia de un cambio más profundo en mi vida. En el anterior artículo hablaba de priorizar las cosas que ocupan tu tiempo para disfrutar al máximo de él, así que me he aplicado el cuento un poco más allá.

Al margen de las cosas que más me importan: mi señora, mis hijos y mi trabajo, la cosa que más aporta a mi vida es escribirte a ti. No porque te tenga especial aprecio o porque me interese lo que tengas que pensar (que te tengo aprecio y me interesa lo que tengas que pensar), sino porque me da perspectiva.

Uno de los argumentos nucleares de mi defensa de que el humor no debería tener límites es precisamente que la comedia es un indicador perspectiva. Soy defensor de que si un chiste, por terrible que sea, te ofende, el problema muy posiblemente esté en tu lado. Ojo que no confundamos comedia con insultar (que viene definido por su intención), con vanagloriarse cuando uno es el autor de la barbaridad sobre la que se habla o con el cinismo.

El único aspecto positivo de que me sobren más de cuarenta kilos es que puedo soltar la siguiente frase con cierto grado de inmunidad: Si no puedes reírte de que te sobran unos kilos, tienes dos problemas y sólo uno de ellos es el sobrepeso. Por otro lado, estoy de celebración en ese aspecto: Me he quitado doce kilos de encima en los últimos meses, contando con excesos de navidad y todo.

Me he encontrado por último con que ciertos temas me tocan la fibra sensible, lo que implica que estoy perdiendo perspectiva sobre bastantes aspectos de mi vida, así que voy a hacer un esfuerzo consciente por escribir con más regularidad, aunque eso me suponga disfrutarlo un poquito menos. Los beneficios que me aporta son demasiado valiosos.

También voy a poner más empeño en hablar la lengua de los canales con tres métodos diferentes: Apps móviles, un método guiado por un libro y la traducción bajo demanda de textos como un canal de chat de los compañeros de la oficina y una novela fantástica orientada para adolescentes. Ya iré comentando con qué método fracaso menos.

Pronto el regreso de la serie "De punta en blanco" para ver si consigo meterme ya en la entrevista y la indumentaria. Lo gracioso es que todo el asunto surgió por una discusión con la mujer que susurraba a los tulipanes sobre el código de vestimenta en las entrevistas de trabajo.

En el momento en que leas esto, seguramente el estilo estará un pelín incompleto y tendré que configurar plugins y referencias a blogs amigos. Además de que no estoy del todo seguro del tema y seguramente le meta un poco de mano. Citando (y traduciendo) al grandísimo Winston Churchill: Hay otra forma de decir "Sólo la perfección es suficiente"; "Inacción".

Me he metido de cabeza a hacer funcionar el asunto y ya iré dejándolo bonito.

Por otro lado, tengo a los pequeños monstruos creciendo a un ritmo endiablado y van a dar cuento para rato.

También tengo un buen puñado de artículos por delante sobre crecimiento personal y profesional y unas seis toneladas de estupideces que he hecho y con las que podrás reírte de mí a gusto.

A ser felices.

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