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Mostrando entradas de febrero, 2018

Pasos en la dirección correcta

Me despierto sin necesidad de despertador. La noche anterior me acosté pronto y no tengo horarios, si entrego a tiempo, mi jefe está contento.
En el exterior la temperatura ronda los treinta grados y mi novia ha salido hace unas horas para asistir a clase. Me levanto para hacerme el desayuno y me encuentro café hecho y un mensaje en el móvil deseándome buenos días y mandándome un beso.

Nuevos comienzos

Vaya tontería de título. Si es un comienzo, tiene que ser nuevo. No hay comienzos antiguos, los hubo, pero no los hay.

He movido mis divagaciones de sitio y ahora tengo dominio propio. Esto es una consecuencia de un cambio más profundo en mi vida. En el anterior artículo hablaba de priorizar las cosas que ocupan tu tiempo para disfrutar al máximo de él, así que me he aplicado el cuento un poco más allá.

Retorno de inversión

Me despierto con la vibración emitida por la pulsera que gobierna mi vida. Me dice cuando he pasado demasiado tiempo sentado, lleva el control de cuanto me muevo cada día, me dice cuando salir de la cama, casi tiene más poder sobre mi persona que mi señora.
Me ducho, me visto, al bus sin desayunar. Voy un poco justo, pero llego a tiempo.
Echo mano al móvil por pura fuerza de costumbre y hago mi lección diaria de lenguaje de los canales. Acto seguido, echo un par de partidas de mi juego regular, gano ambas por paliza, me da igual. Juego otra y pierdo, comprendo los errores que cometí, aprendo y mejoro. Sigue dándome igual.

Tanto que decir

Me despierta la vibración de la pulsera y me pongo en marcha como un autómata. No es algo malo, me gusta empezar las mañanas de forma mecánica. Rompo un poco mi rutina sirviéndome el café frío del día anterior. Tampoco es algo malo, me gusta el café frío.
Guagua, tren y me siento a escribir frente a una señora que me echa una mirada de sospecha de vez en cuando. Fantaseo un poco sobre el motivo, también me planteo que puedo estar equivocado.