Un chino en tu bolsillo

Me despierto con la vibración de la pulsera y paro la alarma. Me aseguro de parar también la alarma del móvil, no vayan a cobrarme por tener dos y me meto en la ducha.

Remojón, ropa, desayuno, guagua.

En el bus me pongo a revisar qué noticias hay, las que me interesan hoy van rematadamente lentas, pues no son las más populares y demandadas así que mi proveedor de internet da muchísima menos prioridad al tráfico de estas.


Decido ver un capítulo de una serie en netflix, que me cuesta solamente cincuenta y siete euros al mes más un plus de veinte euros a mi proveedor de servicios, al que no le gusta que uses netflix porque ellos tienen su propio servicio de streaming. Por ello, si no pago el plus, también iría lento hasta hartarse.

Me acuerdo de que tengo que comprar unos platos de silicona para los niños y busco en bing, que no encuentra nada, pruebo en yahoo y tampoco consigo resultado alguno, al final resoplo y hago mi búsqueda en google. El pasajero que va a mi lado me oye resoplar y me pregunta: "Bat, jjjjjeben gggjjjooggggjjjjle nodijjjjj?" Le aclaro que no hablo holandés y me dice en inglés que si me he resignado a buscar algo en google.

Nos reímos de la tontería, me pregunta de dónde soy y le digo que de la tierra del jamón, la picaresca y del malo conocido. Me cuenta que se ha leído el Quijote pero no lo ha entendido, así que vamos repasándolo capítulo a capítulo explicando cada situación y aclarando que no hay gigantes, que son molinos.

Terminamos de repasar el Quijote y tengo tiempo para echar una partida con la 3DS antes de que los resultados de google estén. Quizá debí pagar los veinticinco euros al mes extra para que google vaya rápido.

No, esto no ha pasado, pero podría pasar dentro de poco. En este momento, la hemorroide más rica de estados unidos y su panda están intentando pasar una ley que permitirá a los proveedores de servicios de internet cargarte más por ciertas partes de la red.

Uno de los principales pilares de defensa de esta gente es que ellos invierten en infraestructura para que otros se lucren con ella. Como si yo fuese a pagar por banda ancha si no existiesen netflix y steam. Como si no estuviésemos pagando una cuota por la conexión a internet.

Si lo miras así, cuando uso la conexión a internet para trabajar desde casa, mi empresa se está lucrando a costa de los pobres proveedores de internet, que nos ponen la conexión sin pedirnos nada a cambio.

Si lo miras así, si usas tu teléfono para pedir unos rollitos de primavera y un pollo al limón, llevas un (restaurante) chino en el bolsillo.

Facebook no se está lucrando a costa de la pobre vomiestar, sino que tú pagas una cuota para conseguir acceso a un producto. Es como si una empresa de mensajería se quejase de que compres cosas por internet, es el absurdo de los absurdos y aún así siguen peleando.

Lo hacen porque tienen muchísimo que ganar, por ello mienten como bellacos. Porque si lo consiguen los hechos que me he inventado antes podrían ser una realidad para muchísimos norteamericanos.

Y digo podrían, porque se olvidan que empresas como netflix, microsoft, facebook o google ya tienen bases en Europa. Y una cosa hemos observado, internet se ha convertido en una necesidad más en nuestro día a día porque tiene contenidos accesibles.

No entiendo qué pretenden, quizá es todo una gran conspiración para que renunciemos voluntariamente al acceso a la información, pero lo que va a ser espectacular es la caída en clientela que van a tener si la gente no puede permitirse acceder a los contenidos.

Edición: Estaba buscando unas declaraciones del presidente de timofónica defendiendo esta estupidez, pero no di con ello así que opté por no mencionarlo. Gracias a la mención del amigo Paquito, aquí tenéis estupidez americana a la española.

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